AGENT ORANGE, Surf & Skate Punk.
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¿Qué grupo con más de cuarto de siglo se atrevería a decir que hoy está en su mejor momento? Mike Palm no miente. Cuatro discos en veinticinco años y no dejan de tocar ni una semana. Agent Orange nació en 1979 bajo los efluvios de la primera ola del punk angelino y las reminiscencias del surf californiano. Pioneros del sonido hardcore y el skateboard punk, estafados por las discográficas, adorados por el campeón mundial Toni Hawk, insultados por The Offspring. Su honestidad sónica y moral quedan rubricadas en su última entrega “Greatest and latest”. Por primera vez en España y más en forma que nunca ofrecerán tres únicas fechas: jueves 24 de mayo en Madrid (Gruta’77), viernes 25 en Donosti (Doka) y sábado 26 en La Roca del Valles – Barcelona (El Moli). (por Diego R.J.)
No es difícil contactar con Mike Palm, cantante, guitarra, compositor y fundador de Agent Orange. Adentrarse en la trayectoria de su banda puede llevar a presuponer que sea un tipo desconfiado y de pocas palabras. Son muchos los palos que ha recibido a lo largo del último cuarto de siglo. Pero todo lo contrario. Se muestra sociable, parece sincero y es capaz de dejar toda la mierda de lado para preocuparse de lo que en realidad le importa. Aunque su anterior trabajo de estudio se remonté a 1996 no han dejado de actuar en directo durante todos estos años (llegando a superar las cien citas anuales). Hace poco lanzaron “Greatest and latest” –también editado como “Blood stained hitz”- donde han regrabado sus mejores canciones con un sonido más actual, añadiendo dos temas nuevos y una versión de The Weirdos. Cortes como “It’s all a blur” dejan claro que todavía puede escribir grandes canciones.
- ¿Podemos hablar de una nueva era para Agent Orange?
- “Cuando empezamos no se comprendía el punkrock. Mucha gente se sentía amenazado por él y reaccionaba violentamente. Parecía que era ellos o nosotros, y los punks no teníamos otra opción más que permanecer unidos. Probablemente no ayudaba el que todos fuéramos un puñado de cretinos incapaces de tener nuestras bocazas cerradas, pero las peleas eran habituales y la mayoría sin provocación. Llevó bastante tiempo hasta que se aceptó el punkrock, los primeros días fueron duros. Saltamos veinticinco años y todo por lo que luchábamos ya ha sido aceptado. El punkrock está en la radio, se lleva premios Grammy y ya nada llama la atención. Algunos dicen que el punk ha perdido su veneno y ahora es un fantasma de lo que una vez fue. Mi opinión es que aunque el mensaje se haya diluido, todavía se mantiene la misma actitud. El punk todavía va en contra de la apatía, de la mierda que nos rodea, de tener una mente abierta, de ser original… El hecho de que ahora sea más aceptado solo indica que nuestro ejército es aún mayor. El éxito en lo comercial ha abierto más las puertas a las bandas de core. Cuando comenzamos a tocar, nuestros mejores conciertos eran en las grandes ciudades, pero ahora nuestros seguidores están en cualquier lado, y algunos de los mejotres conciertos son en lugares donde otras bandas nunca tocarían. Nunca hemos perseguido esa aceptación comercial, así que es magnífico tener este seguimiento y poder seguir tocando todo lo que queramos”.
- Mike, has seguido tocando con Agent Orange todo este tiempo. ¿Con qué otras actividades has estado involucrado a parte del grupo?
- “Desde que era muy pequeño siempre quise viajar y comenzar la banda se convirtió en la última alternativa para conseguirlo. Cuando no estoy en la carretera intento hacer todas las cosas con las que crecí en California. Todavía hago surf tanto como me es posible y sigo patinando. También me divierte coger la mountain bike. En el último par de años he trabajado muy estrechamente con un amigo que es un diseñador de tablas con mucho talento y tiene una tienda de surf cerca de mi casa. Hacer tablas de surf es algo que siempre quise y trabajar con laminado en color es un arte perdido. He aprendido mucho. Normalmente me paso los veranos haciendo tablas. Hay una buena escena junto a la tienda y solemos acabar el día con una barbacoa y unas cervezas. A veces llevamos guitarras para hacer una jam, lo que ha llevado a la creación de un grupo de surf instrumental llamado The Deoras. Tocamos en fiestas, encuentros en el club de surf y eventos en la playa. El tipo de cosas en las que Agent Orange sonarían demasiado altos y enfadados. Una escena diferente”.
- Ahora os embarcáis en un tour muy extenso por Europa. ¿Habéis pasado antes por España?
- “Hace tres años de nuestra última gira europea y nunca hemos estado en España. Siempre le he pedido a las agencias de contratación que nos llevaran allí pero por alguna razón nunca lo han hecho. Estamos muy contentos, es uno de los pocos lugares en los que nunca hemos tocado. Espero que tengamos algo de tiempo para poder dar unas vueltas. Me habría encantado poder conocer a Salvador Dalí antes de que muriera”.
- Vuestros últimos lanzamientos, “Sonic snake sessions” y “Greatest and latest” -también editado como “Blood stained hitz”-, son recopilatorios, el segundo con dos temas nuevos. En este habéis regrabado vuestras viejas canciones con un sonido más actual. ¿Cuál era vuestra intención?
- “Cleopatra Records lanzó una serie de “Greatest and latests” con otras bandas usando la misma fórmula (temas viejos, nuevos y versiones). Lo ví como una oportunidad de presentar nuestro material precio de una forma que representara como suena el grupo hoy. No digo que los originales no valgan, pero creo que ahora tocamos con más energía”.
- Escuchar temas nuevos como “It’s all albur” o “What’s the combination” deja claro que todavía puedes hacer grandes canciones. Han pasado diez años desde vuestro último álbum de estudio, ¿pensáis en grabar un nuevo álbum a día de hoy?
- “Me gusta pensar que las canciones que escribo y grabo se hacen para perdurar, y el hecho de que se hayan mantenido la solidez todo este tiempo es parte de nuestro éxito como banda de directo. Esos temas son un ejemplo de lo que habrá en el nuevo trabajo. Prefiero escribir quince canciones que disfrutes oyendo durante años que doscientas mediocres. Espero que todos estén de acuerdo en que merece la pena esperar para nuestro siguiente disco”.
- ¿Cuál ha sido la principal razón que ha hecho que tu banda no acudiera con mayor frecuencia al estudio en estos 28 años?
- “Tendría que decir que los problemas con los sellos que han asolado la banda desde nuestros inicios es la razón principal. Es algo realmente desafortunado que hayamos sido incapaces de encontrar un sello que pudiera ofrecernos el apoyo necesario para trabajar con más entusiasmo. “Virtually indestructible” fue una grabación autoproducida y el momento no fue el adecuado. Las cosas cambian rápido a día de hoy, y creo que es el momento acertado para sacar provecho de esos cambios”
- Fullerton, California, finales de los 70. ¿Qué discos escuchabas y que directos viste que te llevaron a montar un grupo?
- “En un principio nos enganchábamos a cualquier sonido extraño que cayera en nuestras manos. A todos nos gustaba el garage clásico de los sesenta y el surf. Teníamos un amigo que era miembro de Los Ángeles Free Music Society. Sacaron una caja de tres discos de música de vanguardia que nos abrió los ojos. También escuchábamos material importado como Kraftwerk y Tangerine Dream. El primer concierto que ví fue uno de Judas Priest en el Whiskey a Go-Go. Era su época antes de ser metaleros. Lo reventaron. Tocaban tan alto como el infierno”.
- Erais unos adolescentes, ¿cómo os reconocisteis Scout Miller, Steve Soto y tú para formar un grupo de punk surf hardcore?
- “Bueno, Steve era un gran fan de los Beatles (um… era el Glen Matlock del grupo) y a Miller le encantaba la música de viejas series de dibujos. Tanto que nadie sabía que era lo único que había escuchado. Decía que no nunca había oído a The Who y se quedó noqueado cuando escuchó por primera vez a Keith Moon imitando su estilo a la batería ¡¡quince años antes!! Yo fui el que introdujo el surf. Me gustaba la idea de poder hacer un instrumental que me permitiera apartarme del micro para moverme durante un par de minutos. Hay mucha similitud entre la primera ola de grupos de surf y el movimiento punk. Una vez que el surf arraigó en el sur de California en los sesenta, todo el mundo quería comprarse una guitarra eléctrica y montar un grupo de surf. No se trataba de habilidad musical, sino de conseguir “el sonido”, y tocar con sentimiento y convicción. La misma situación que cuando el punk explotó quince años después. Todos podían coger una guitarra y gritarle a un micrófono”.
- ¿A qué otros grupos de LA te sentías cercano y te gustaban más?
- “La banda que realmente nos acogió bajo su ala fue un grupo de O.C. -Orange County- llamado Middle Class. Eran duros y tocaban aceleradas canciones de dos minutos. Nos subieron a Los Ángeles a dar nuestros primeros en clubs de la ciudad. Abrimos para ellos en el Hong Kong Café de Chinatown y el Kinas Palace (después llamado Raji’s) de Hollywood. Adorábamos la primera ola de bandas punk de LA como The Weirdo’s, The Germs, The Screamers, X, The Dills, The Controllers, The Deadbeats y The Dickies, pero todos eran mayores que nosotros así que nunca les conocimos personalmente. Una de nuestras favoritas eran The Avengers de San Francisco y un día amigo se trajo a su guitarrista Grez Westermark a uno de nuestros ensayos. Estábamos pasmados. Nos hicimos buenos amigos de algunas de las bandas más jóvenes, The Pandoras, Salvation Army (después rebautizados como Three O’Clock) y especialmente Redd Cross. También era buen amigo de Keith Morris y Grez Tesón cuando comenzaron con Circle Jerks. Solíamos dejarnos caer por aquella vieja iglesia en Hermosa Beach donde ensayaban los Black Flag”.
- La primera formación grabaría “Bloodstains” en 1979. Una canción que marcó vuestro futuro y todavía es de las favoritas de vuestros fans. ¿Cuál es la historia de esa canción?
- “Es una de las primeras canciones que escribí. Alguien nos dijo que iban a sacar una recopilación de grupos de O.C. y que querían incluirnos. Escribí la canción en quince minutos, y la ensayamos al día siguiente. La reco nunca salió pero al menos sirvió para encender un fuego bajo mi culo. Grabamos dos versiones, una acabó en la compilación ROQ y la otra en nuestro primer EP. La hemos tocado en todos nuestros shows, excepto un par de noches en las que accidentalmente ¡nos la saltamos! No importa cuanto la toque, nunca me cansa. Es divertida hacerla en directo”.
- Otras grabaciones de aquella época (la frenética “El Dorado”, “America” o “Bored for you”) mantenían un pie en el punkrock y otro en el hardcore. Algo que sería rápidamente incorporado a la escena skate punk que creció en los ochenta. Supongo que sería algo más relacionado con la energía desprendida que con el contenido, ¿verdad?
- “Esas canciones pertenecen a la primera sesión de grabación. Compruébalo, todo ese material era pre-hardcore. “El Dorado”, particularmente, me parece una canción adelantada a su tiempo. No estoy diciendo que fueran vitales en la creación del sonido hardcore ya que se trató de una edición muy limitada, pero fue sin duda un precursor de las cosas que vendrían. Los primeros skaters que se acercaron al punk tenían una actitud más new wave. No fue hasta algo más tarde que se engancharan al material más rápido y duro, Pero sí, el punkrock y el skateboard encajaban perfectamente, mete un riff de surf por aquí o por allí y suena como Agent Orange, ha, ha....
- ¿Estabas relacionado con la escena skater en aquellos años?, ¿patinabas?… sé que Tony Hawk siempre ha sido fan tuyo.
- “Yeah!, me esponsorizaba una tienda local de surf y particip en varios concursos amateurs. Antes de montar el grupo patinaba a todas horas todos los días. No había un momento de paseo en el que no buscásemos piscinas vacías, zanjas, bancos, cualquier cosa. Es extraño como justo cuando el monopatín dio un salto adelante yo dejé todo mi material apartado. Había partido todas mis tablas justo antes de que me comprara la primera guitarra eléctrica y ampli. Mi foco de atención pasó de patinar a la música. Estuve apartado durante muchos años mientras sacaba adelante la banda. Después me crucé con toda la gente de la revista Trasher y volví a engancharme. Solía patinar en los skateparks de Upland Pipeline y Del Mar. Allí conocí a Tony cuando era una pequeña y delgada skate-rat. Solía montar fiestas en su casa tras los concursos en el Del Mar. Todavía es un tío encantador, y sigue hablando de nuestro grupo cada vez que le preguntan por su música favorita”.
- Por otro lado siempre te ha gustado la música surf. Entre vuestras grabaciones encontramos versiones de clásicos como “Pipeline” (The Chantays), “Miserlou” (Dick Dale) o “Mr.Moto” (The Belairs) y temas propios como “Bite the hand that feeds” o “Tiki ti”. Pero parece que vuestra esencia surfera siempre ha estado por debajo de la punkrocker. ¿No has pensado nunca en hacer algo más orientado al surf?
- “Bueno, el concepto de los instrumentales de Agent Orange siempre se ha llevado a lo más duro posible. Creo que “Tiki ti” es el instro más tradicional que hemos grabado, pero la regla general era hacer un tema de surf con toda la intensidad posible. Por eso empecé The Deoras, el polo opuesto a la velocidad y la furia del material de Agent Orange. También empezamos un proyecto de instrumentales con Agent Orange que sigue flotando inacabado. Hemos grabado dieciséis cortes, te sorprenderán. Queríamos colocarlas como banda sonora para una peli sobre surf pero por ahora ha sido rechazado. No quiero crear confusión lanzando un disco de instrumentales en este momento, pero planeo acabarlo para poder editarlo tras sacar nuestro próximo disco de estudio”.
- En compañía de Scott Miller y James Lavesque (después de que Soto se fuera a The Adolescents) tuviste la formación más larga (¿y la más potente?) del grupo. ¿Cómo fueron aquellos años?
- “Te lo aseguro, no quieres oír hablar de eso. Todo lo que puedo decirte es que esta es la mejor formación que hemos tenido nunca. Te lo aseguro. No bromeo”.
- En 1996 regresabais al estudio diez años después del anterior trabajo. “Virtually indestructible” es un buen álbum, menos energético pero con grandes temas como “This is all I need”. ¿Quedaste contento con este disco?, ¿por qué parasteis de grabar de nuevo?
- “Se suponía que iba a ser el último disco para Enigma Records pero nos dejaron de lado de mala manera. Acabé pagando yo la grabación y editándolo por mi cuenta. Era el primero en el que grabábamos master para CD. Las películas de las portadas se perdieron así que ahora está descatalogado. He pensado volver a las grabaciones originales en casete y remasterizarlas. No sé si las imágenes se podrán mantener iguales”.
El pésimo contrato que Mike firmó una semana después de cumplir 18 años con Robbie Fields de Posh Boy Records le daba a éste todos los derechos de su disco “Living in darkness”. Años después la cosa fue a juicio, Mike pagó los costes con el adelanto de su nuevo sello, Enigma, pero al no dejarse manipular rápidamente les dejaron de lado más interesados en grupos de metal como Poison. Esto le llevó a distanciarse de los estudios (grabaría “This is the voice” en 1986). En 1994 Fields reclama a The Offspring parte de los royalties de su canción “Come out and play” alegando que plagia el riff de “Bloddstains”, de la que todavía tenía los derechos. El grupo liderado por Dexter Holland -quién llegó a declarar que tomó el riff de esa canción- carga en los medios contra Mike, cuando la demanda en realidad venía de su viejo enemigo.
- Creo que un momento The Offspring dijeron que eran grandes fans vuestros pero después tuvisteis serios problemas legales por los trucos de vuestro viejo apoderado Robbie Fields. ¿Qué piensas hoy de esta banda?
- “Me fastidian esos tipos, especialmente Robbie”.
- ¿Has conseguido en este tiempo que la verdad salga a la luz?, ¿has recuperado lo que es tuyo?
- “En realidad no. Definitivamente hay algo muy ruin ahí metido que nadie sabe como extraer. La verdad es que no puedo decir porque todavía no se ha resuelto a día de hoy”.
- A pesar de los malos tragos en tu carrera has conseguido seguir conectado con el público. ¿Cuál ha sido la clave para mantener vivo el espíritu?
- “Es sencillo, nada más importa. Cuando la situación con el sello detuvo nuestros planes de grabación tuve que detenerme y pensar que era lo realmente importante. Me di cuanta de que ninguna de esas historias podía interponerse entre nosotros y nuestros seguidores. Lo del sello no importaba mientras pudiéramos conectar con la audiencia. Ahí fue cuando empezamos a girar mucho más y a ampliar el círculo. Tras dejar el sello de lado giramos por Japón, Australia, Brasil y Europa, además de recorrer los EEUU todos los años. Esa conexión ha sido el elemento vital para mantener el éxito. Y creo que veremos que ha merecido la pena cuando editemos nuestro nuevo disco”.
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