BRIGHTON’64

image Fueron pioneros y abanderados del movimiento mod estatal en los albores de los 80. Saborearon el éxito y conocieron el desplante de las grandes multinacionales. Convirtieron sus canciones en coreados himnos generacionales. Vivieron rápido y saborearon los jugos más dulces y amargos que pueda conocer un grupo de rock’n’roll. Brighton’64 escribió un colorido capítulo en nuestra historia musical. Su última reunión esporádica es una nueva invitación a una fiesta en la casa de la bomba. Nos ponemos en contacto con Ricky Gil para hablar de su antigua banda. Nos lo deja claro; 25 años después, los chicos están bien. (Diego R.J.)

Barcelona, 1981. Un viaje a Inglaterra lleva a los hermanos Gil a enamorarse y reproducir con visceral fanatismo los valores, consignas e influencias que marcaron a buena parte de la juventud británica a mediados de los sesenta, jugando un destacable papel en la nutrición de unos oídos todavía encerados para con los “nuevos” sonidos. Nos ponemos en contacto con Ricky Gil, bajista, cantante, compositor y fundador de Brighton’64 junto a su hermano, el guitarrista Albert. Ricardo “Ricky” Gil ha continuado su carrera musical hasta el día de hoy a través de bandas como Matamala o los actuales Top Models.

Brighton’64 os reunisteis hace unos años para actuar en el Festival Purple Weekend, y después para una pequeña serie de conciertos especiales con motivo de la aparición de “Bola y cadena”. Cuéntanos qué ha motivado esta próxima reunión de Brighton’64 y cuántos conciertos daréis.
“A partir de la reunión para el Purple del 2000, hemos estado dando conciertos de manera muy esporádica cuando hemos tenido algún buen motivo para hacerlos. En este caso el origen ha sido el concierto del 5 de mayo en la Paloma de Barcelona, dentro del II Festival de Cultura Mod. Luego aprovecharemos para tocar el 19 de mayo en la sala Pasternak de Vic, y el 27 en el Gruta 77 de Madrid”.

¿Qué formación has reunido para estos conciertos?
“La formación no puede ser otra que la más clásica del grupo: Tino Peralbo a la batería, Jordi Fontich al órgano, Albert Gil a la guitarra, y yo mismo al bajo y a la voz”.

Os formasteis en 1981, luego más o menos coincide con el 25º aniversario de vuestros comienzos. ¿Cómo recuerdas con el paso de los años el primero bolo que disteis como Brighton’64?
“No me gustan nada las celebraciones tipo “enésimo aniversario”. Del primer bolo recuerdo que fue en la sala Magic de Barcelona, de teloneros de Telegrama. El primer tema que tocamos fue “En la medianoche” de Wilson Pickett, el gran soulman que murió hace unos meses”.
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Ricky, todo comenzó con un viaje que hiciste de joven a las islas británicas. ¿Cómo era tu relación con la música mod y el mundo que la rodeaba antes de aquel viaje y, supongo, con una película como “Quadrophenia” recién estrenada y muy presente?
“Había visto “Quadrophenia”, pero me había impresionado mucho más “The Kids Are Alright”, la película biográfica sobre los Who que creo que vi el mismo día”.

En la época de aquella primera e incipiente escena mod barcelonesa, vuestras influencias, ¿venían directamente de los grupos mod británicos o venían también de aquellos sonidos (northern soul, ska, jazz moderno…), que influenciaron a los primeros mods británicos?
“Nos gustaba todo. Los grupos de la época eran más cercanos, pero la música de los sesenta era una base muy sólida y una educación perfecta para el futuro. Podíamos escuchar sin hacer muchas distinciones a los Chords, el Modern Jazz Quartet, Martha & the Vandellas o Nine Below Zero. Cualquier música que tuviera relación con la cultura mod era buena música, y la disfrutábamos al máximo. Por supuesto que al mismo tiempo escuchábamos otros tipos de música que no tenían mucho que ver”.

¿Por qué otros grupos estatales sentíais debilidad u os pudieron influenciar en aquellos primeros tiempos?
“Nacha Pop y los Pistones fueron una gran influencia a la hora de componer las primeras canciones”.
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Los primeros años de Brighton’64 estuvieron plagados de inestabilidades y cambios de formación mientras luchabais por mantener de una forma lo más fidedigna posible todos los principios, valores y sonidos que representaban al movimiento mod. ¿Tenía lo primero que ver con lo segundo?
“Es posible. La razón principal de los cambios es que Albert y yo éramos hermanos y teníamos un concepto tan claro de lo que queríamos expresar con el grupo y lo defendíamos de un modo tan elocuente que era muy difícil que el resto de los músicos se sintieran identificados. Desde luego, nuestra conexión con Jordi y con Tino fue y sigue siendo mucho más fuerte en el terreno de la amistad que en el de las influencias estéticas o musicales”. 

Una de vuestras canciones más conocidas es “La casa de la bomba”. ¿Esta relacionado el origen de esta canción con el libro de Tom Wolfe “La Banda de la Casa de la Bomba y Otras Crónicas de la Era Pop” o es otra la explicación de este himno generacional?
“La letra de esta canción está ingeniosamente construida a partir de algunas frases del relato de Tom Wolfe sobre los surfers californianos de los sesenta”.

En 1987 las cosas iban bastante bien a nivel de éxito pero Brighton 64 comienza a quedarse a un lado y empezáis a dar salida a otros proyectos, ¿qué motivo esta decisión?
“En los ochenta en nuestro país no existía todavía el concepto de música alternativa. O triunfabas a gran escala o el grupo se terminaba con una gran decepción. Seguramente de haber aparecido unos años más tarde B’64 hubiera sido un grupazo de la escena independiente, y el éxito a gran escala no nos hubiera preocupado en absoluto”.

Abandonasteis una multinacional para embarcaros en vuestro propio sello años después, Al-leluia y después Bip-Bip Records. ¿Por qué fue tan mala la experiencia con EMI y cuáles fueron los principales valores que apuntalasteis en vuestra propia casa de discos?
“No vendíamos suficientes discos para el gusto de la multinacional, por eso nos tuvimos que ir. De todos modos la relación con ellos la recuerdo como irreal. Siempre nos sentimos incómodos, y ellos también con nosotros porque siempre la liábamos. Al crear nuestros propios sellos intentamos dar salida a nuestros nuevos proyectos y también dar la primera oportunidad a una enorme cantidad de grupos nuevos”.

Desde la escisión de Brighton’64 te sumerges más de pleno en el rock’n’roll, ¿cómo resumirías la evolución de sonidos que ha habido en tus siguientes grupos Brigatones, Matamala, Top Models…?
“Cada grupo ha tenido su propia personalidad: con los Brigatones prestábamos una enorme atención a los detalles y arreglos musicales; Matamala fue la puesta en práctica de un estilo de vida total entregado a la carretera, los directos y las grabaciones; y Top Models es un retorno a la crudeza del blues, el punk y el rock&roll, una etapa con la que me encuentro más cómodo que nunca”.

Matamala no llegó a conseguir la atención que merecía. ¿El final del grupo llegó con mal sabor de boca o se aceptó fácilmente el cierre de otro capítulo?
“Fue un grupo que empezó con mal pie y cada día de nuestra carrera fue una lucha contra los elementos, por ello cada paso adelante nos llenaba de satisfacción. Claro que el final fue triste, pero también porque se acababa una etapa muy importante de nuestras vidas. Pero el legado de Matamala es lo más importante, son las mejores canciones que hemos compuesto nunca”.
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¿Cómo van las cosas y cómo te sientes al frente de los Top Models?
“Estamos preparando las canciones de nuestro tercer disco, que vamos a grabar en junio. Nos gustaría que hubiera un poco más de respuesta pero no nos podemos quejar. Hemos tocado muchísimo en directo y disfrutamos como niños de la música que estamos haciendo”.

No hace demasiado de la edición de tu libro “Bola y Cadena” y un disco del mismo título. Es ese libro destripabas con personajes reales todo lo que rodeo la historia de Brighton’64, enfrentando su lado más exitoso y conocido con otro mucho más duro y oscuro. ¿Cómo fue el proceso de reencontrarte con todos aquellos sucesos y sentimientos y plasmarlos en papel para darlos a conocer?
“Fue realmente extraño. Empecé a escribir y me di cuenta de que mi historia era la de muchísimas otras personas sobre las cuales nadie hubiera escrito nunca, o por lo menos no de un modo tan crudo”.

¿Cuál fue la parte más jodida y la más gratificante a la hora de escribirlas?
“Lo peor era la sensación de poder molestar a algunas personas. Lo mejor, todo lo demás: el placer de escribir, de recordar, de explicar, de encontrar cosas que creía perdidas. Fue una experiencia fabulosa para mí. Muchas reacciones las guardo también en lo más profundo de mi corazón”.

Brighton’64 actuando en el 2006. Supongo que no es una pregunta fácil, ¿qué queda de aquellos chavales espontáneos y pasionales que escribieron un importante capítulo en la historia del rock’n’roll de este país?
“Ya no somos unos chavales, pero la espontaneidad y la pasión no se ha perdido, y a estas alturas puedo afirmar que no se perderá jamás”.

Posted by on 05/22 at 11:26 PM

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