KID CONGO POWERS: Una vida viajando detrás de la música

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Resulta difícil seguir los enrevesados pasos de este personaje por la historia del rock’n’roll. Ha participado en más de un centenar de álbumes en el último cuarto de siglo, su aportación ha sido fundamental en bandas como The Cramps, Gun Club o Nick Cave & The Bad Seeds y ha colaborado con decenas de artistas. Bien puede disputarse con James Brown el título de “más trabajador del showbussiness” aunque este influyente guitarrista nunca haya asomado la cabeza fuera del underground, en ese oscuro terreno en el que el punk rock se cruza con la música con raíces. Nos visita con su última banda y primer proyecto plenamente personal, Kid Congo & The Pink Monkey Birds. (Diego R.J.)

Kid Congo Powers nació en Los Ángeles, en 1960, bajo el nombre Brian Tristan. De ascendencia mejicana se crió en un pobre barrio industrial escuchando rock’n’roll de los sesenta. Embriagado por los nuevos sonidos que llegaban de la costa Este, a la edad de 13 años cogió un autobús y se fue a Nueva York para poder ver a los Dolls y a los Stooges. Poco después los Ramones darían otro giro a su vida sumergiéndole en una escena de la que nunca volvería a salir. Como presidente del club de fans de los cretinos de Nueva York a los dieciséis años se cruzaría un buen día con Jeffrey Pierce (¡presidente del club de fans de Blondie!) y se convertiría en guitarrista original del proyecto de ascendencia bluesera The Gun Club. Tras grabar su clásico debut “Fire of love” en 1981, sería reclutado parte de los Cramps sustituyendo a Brian Gregory en sus LP’s “Psychedelic jungle”, “Bad music for bad people” y “Smell of female”, lo que muchos consideran el mejor sonido de la banda. Cuando Lux Interior y compañía alcanzaban su máxima popularidad, Kid Congo dejó el grupo y marchó a Londres para reinciorporarse a Gun Club (“The Las Vegas history” o “Mother Juno”) hasta 1987, año en que interesado por la escena que estaba surgiendo en Berlín decide llevarse su sed de conocimiento al seno de Nick Cave & The Bad Seeds para grabar con ellos joyas como los álbumes “Wings of desire” o “Tender prey”. En su época alemana tocó y grabó con Die Haut, The Butcher Shop y Barry Adamson sin llegar a abandonar Gun Club hasta 1993. image Ese año se embarcaría en el proyecto Congo Norwell con la actriz Sally Norwell. Su regreso a Nueva York fue acompañado por llamadas de decenas de bandas (Jonathan Fire Eater, Mark Eitzel, The Angels of Light, The Vanity set, Make up…) interesadas en conseguir sus servicios. Entre otros muchos proyectos de los noventa como The legendary stardust cowboys, el dúo Kid & Khan o sus giras con Diamanda Galas surgiría otro de sus grupos más importantes, The Knoxville Girls, en compañía de Bob Bert (Sonic Youth y Pussy Galore), Jerry Teal (Honeymoon) y el espectacular guitarrista Jack Martin. Este polifacético y camaleónico artista continúa su viaje por la zona oscura del rock’n’roll. Aún le queda mucho por andar.

Visitas España con tu banda The Pink Monkey Birds. Tu último disco para el sello New York Night Train llamado “Solo Cholo” es una recopilación. ¿Qué es lo que has recogido para este trabajo?
“Este disco, “Solo Cholo”, es una recopilación de trabajos en solitario y colaboraciones que no pertenecían a los tres grandes (Gun Club, Cramps y Bad Seeds). Se centra en composiciones mías y temas cantados por mi en algunos casos. Canciones inéditas, singles poco conocidos y EP’s con mi primera banda en solitario, Fur Bble, con Patricia Morrison, una versiónde Tom Waits con The Knoxville Girls, Congo Norwell, un inédito en directo con la banda alemana Die Haut en compañía de Lydia Lunch. También hay inéditos que grabé con Abby Travis y Paul Wallfish de Botanica. Recoge el periodo de 1986 a 2004 y es la respuesta a la pregunta que más me solían hacer: “¿Qué has estado haciendo desde The Cramps y Gun Club?” Bien, ¡con esto he estado liado!”.

Es imposible enumerar todos los guitarristas con los que has tocado. ¿Por qué es Jack Martin el mejor para ti?
“Jack Martin fue el mejor durante un tiempo. Él es más un guitarrista de jazz y ha decidido dedicarse a ese estilo únicamente. En esta próxima gira yo tocaré todas las guitarras”.

Hoy en día tienes otros proyectos paralelos. ¿Qué tipo de sonidos has explorado con Kid & Khan?
“Kid & Khan es una locura de electro rock híbrido, con poesía beat y elementos teatrales de la naturaleza más sórdida. La idea es fustigar a la audiencia hacia un frenesí orgiástico. La mayoría de las veces funciona. Realmente intentamos incitar a la revuelta, conseguir que la gente se salga de si misma. ¡Extraer al freak de nuestro interior!”.

Con los Pink Monkey Birds te has fijado en el sonido de Nueva York de los años setenta. Después de todos estos años viajando detrás de la música y viviendo en tantas ciudades, ¿se podría decir que esta es la ciudad y ese es el sonido que más te han influenciado?
“Sí, desde niño siempre me excité con todo lo relacionado con Nueva York. Los New York Dolls, Lou Reed, la Factoría de Andy Warhol de los sesenta y setenta. Después llegaron Patti Smith, Ramones, Televisión… y más tarde los Cramps, las bandas No Wave… no hace falta que me pregunte porqué acabé viviendo allí durante diez años. Además estaba fascinado con las historias de Hurbert Hunde sobre Times Square en los cuarenta y los cincuenta. La canción “Johnny” habla de eso. Me influenciaron mucho todas aquellas cosas y lugares, sin embargo para este disco quise usar las influencias musicales de mi primer amor, las sórdidas historias del underground de la ciudad de Nueva York. ¿Qué tenía Nueva York que no pudieras encontrar en ningún otro sitio? Para mi, la escena más excitante que ha habido, pero la historia y las experiencias que viví allí cuando era joven y toda la gente que conocí y con la que me crucé convierten esa valoración en algo más individual y colorido. Es un lugar en que las personas necesitan ser duras y estar preparadas para esforzarse si quieren sobrevivir. Desafortunadamente es un sitio muy caro para los auténticos artistas, a no ser que ya sean ricos”.

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Tienes un estilo muy especial de cantar/narrar tus canciones, algo más cercano a Lou Reed, Richard Hell o Patti Smith que a Lux Interior, Jeffrey Pierce o Nick Cave. ¿Con qué dificultades se encuentra un longevo guitarrista a la hora de convertirse en cantante de sus propias composiciones y ser reconocido como tal?
“Bueno, de nuevo “Solo Cholo” responde esa pregunta. Se puede ver que es un proceso gradual. Todo lo bueno necesita trabajo, especialmente cuando yo no era conocido como cantante. No intento cantar como Nick, Jeffrey o Lux. He encontrado mi propio estilo. Lou Reed o Patti Smith sí han sido una gran influencia. También lo han sido Andre Williams, Amanda Lear, Marriane Faithful ¡y Barry White!”.

Desde el principio parecía que siempre habías preferido estar a un lado que estar al frente. ¿Qué diferencias remarcarías ahora que has cambiado este papel y por qué has esperado tanto tiempo para hacerlo?
“Solo hago las cosas, no pienso mucho sobre ellas. Trabajo duro e incansablemente. No me detengo por nada. Esta fue una forma de probarme a mi mismo. ¡Y está yendo a mejor!”.

Siendo un crío empezaste escuchando rock’n’roll de los sesenta para después sumergirte en toda aquella escena del punkrock, incluso antes de que esta explotara. Pero desde aquellos primeros días has estado atraído por los sonidos más oscuros del género. ¿Qué te llevó a preferir ese lado más negro y sicótico sobre uno más luminoso y melódico?
“Es el mejor camino para alcanzar el lado de las luces brillantes del rock’n’roll. Siempre hay oscuridad antes del amanecer. Pienso que me gusta llevar las cosas a un nivel básico primario. Me parece la forma más honesta de comunicarse”.

Me gustaría hacerte unas preguntas sobre los viejos tiempos. Durante toda tu vida has estado buscando el rock’n’roll, explorando nuevos sonidos. Eso te llevó a Nueva York siendo un adolescente. Solo tenías 16 años cuando eras el presidente del club de fans de Ramones en 1976 (y Jeffrey Pierce, de Gun Club, lo era de Blondie). Les viste muchas veces sobre un escenario pero ¿recuerdas la primera vez que les viste en directo?, ¿cómo era tu relación personal con ellos?
“Aquella fue una época asombrosa para ser un adolescente, ¡era tan fácil verte involucrado en un grupo! No se trataba de grupos de estrellas intocables. Después de tocar siempre se mezclaban con el público. En aquella época de los primeros grupos de punk todo el mundo estaba contento de encontrarse con los otros. Habíamos estado aburridos, habíamos estado buscando algo que se comunicara con nosotros. Y los grupos sentían lo mismo. Mis amigos y yo solíamos ir a comprar discos o a comer con los Ramones. Joey solía llamarme “The Prez””.

Supongo que no seríais muchos los que a mediados de los setenta buscabais esos sonidos emergentes (Ramones, Televisión, Suicide, Talking Heads, Pere Ubu…) ¿Sabíais que algo importante se estaba gestando?
“Yo me sentía como en una revolución, y supongo que en cierta manera lo fue. ¡Tantos nuevos sonidos e imágenes! Sabíamos que era un movimiento, una explosión que se extendía por todo el mundo. Era como colocarte a ti mismo en un lugar a parte del lado comercial. Y creo que todavía es lo mismo para mi. Había muchísimas grandes bandas y también muchas que eran una mierda”.
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Algo más tarde, a finales de los setenta, pareció que los grupos se volvían hacia la esencia olvidada de sonidos como el rockabilly, el blues o el country al igual que otros habían hecho antes con el rock’n’roll. Tú lo hiciste con Gun Club (blues y rockabilly) y los Cramps también (con el rockabilly o el garage). ¿Fue esa búsqueda lo que os puso en contacto a ti y a Jeffrey Pierce en 1979?
“Todos salimos de un grupo de coleccionistas de discos y del deseo de pagar tributo por medio de la reinterpretación. Hacer algo nuevo desde el viejo molde añadiendo nuestros propios intereses. No estábamos a gusto con las jóvenes bandas de rockabilly o blues, tocando y aparentando a la moda del cliché. Adoro aquellas viejas modas, pero solo imitarlo me parecía aburrido. ¡Excítame!, ¡sexualízame! Enséñame algo nuevo. Cambia mi mente. Las tradiciones estrictas me dan ganas de dormir”.

¿Cómo describirías la influencia que tuvo en ti Jeffrey Pierce?, ¿lo señalarías como uno de tus más importantes “maestros”?
“¡En todos los sentidos! Sin ninguna duda”.

Tenías veinte años cuando te incorporaste a los Cramps. ¿Te sentiste como si ascendieras a una liga superior?, ¿qué pensaste al tener que sustituir a un músico tan carismático como Brian Gregory?
“Fue desalentador, pero me hice a ello. ¡Era joven y atrevido! En realidad no tenía otra opción más que intentarlo. Lux e Ivy tenían confianza en mi y eso era todo lo que necesitaba”.

Con los Cramps grabaste “Psychedelic jungle”, “Smell of female” y “Bad music for bad people”. Muchos piensan que esos son sus mejores discos y su mejor época. El sonido cambió mucho desde “Songs the lord taught us” y tú guitarra estuvo involucrada en ello. ¿Cómo fueron esos años como proceso de aprendizaje?
“Yo me lo estaba currando según llegué. No era un buen guitarrista por aquel entonces pero tenía mucho estilo tocando. Aprendí a olvidarme sobre convertirme en un buen guitarrista. Hice que la guitarra fuera un aullido de expresiones, parecía la mejor forma, y otros están de acuerdo”.
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Y cuando los Cramps saboreaban sus mayores éxitos volviste a incorporarte a Gun Club. ¿Qué motivo el cambio?
“Fueron los Cramps los que querían un cambio, y lo que estaba escrito en las estrellas para aquel momento. Fue una época de cambios para todos, personal y musicalmente. Jeffrey necesitaba un guitarrista así que me uní a ellos para una gira y mi estancia acabaría durando muchos años. Jeffrey fue siempre mi principal colaborador”.

Entre todos los grupos con los que has tocado hay otro nombre importante. Tras vivir en Londres con Gun Club te marchaste a Berlín para unirte a Nick Cave & the Bad Seeds. ¿Qué es lo más importante que guardas de esa banda, esos años y aquella ciudad?
“Fue una época en la que cambié mi cultura, mi estilo musical y en cierta manera me salí de mi mundo. Nick y los Bad Seeds eran amigos míos y de Jeffrey, en cierta manera, almas gemelas. Y no solo porque estuviéramos siempre fuera de cualquier tipo de clasificación musical. Eso es algo importante. Berlín es especial, antes y ahora, también es difícil de clasificar, y eso es lo que me gusta. Pienso que mis años en Berlín fueron una época en la que “crecí” y me di cuenta de quien era exactamente, como músico y como persona”.

Mucha gente ha sido considerada “la persona más trabajadora del negocio musical”, de James Brown a Elvis Presley. Supongo que a ti no te importará quien ostenta ese título. Como ellos tú eres un músico innovador y versátil a quien es difícil seguir sus pasos. Creo que la única diferencia es que tú has apostado por el underground, manteniéndote alejado de la industria musical. Y tras tantos años todavía se puede decir que eres un artista de los subterráneos. ¿Cómo te hace sentir?, ¿es lo que siempre buscaste o simplemente no te importa lo más mínimo?
“El trabajo duro me importa. Quién es el que trabaja más duro no. Me veo como un músico al otro lado de la comercialidad. Cada vez que me acerco a ella me golpea como algo extraño y raro. Es un mundo en el que no me he metido por propia elección, ¡aunque algo de pasta no estaría mal! Pero en realidad, siempre he pensado que mi trabajo tenía que ver con proveer de honestidad a la música, hablar por todos esos grupos de gente que no tienen voz y ofrecer una alternativa a lo sonidos más comerciales. Supongo que un sonido honesto y alternativo te deja fuera de ese mundo comercial. Estoy feliz de poder hacerlo y de que haya gente que lo comprenda”.

Decías en una entrevista que no te importaba trabajar con monstruos, con gente difícil (refiriéndote a The Cramps o Nick Cave) porque también son hermosas criaturas. ¿Te ves de la misma manera?
“Soy un monstruo encantador”.

Para acabar, ¿puedes decirle a nuestros lectores que van a encontrar en tu próxima gira española?
“La banda la formamos: yo a la guitarra, Danny Hole, que tocó con The Warlocks y en el último álbum de Nikki Suden, a la batería y Kiki Solis, que viene de El Paso, Texas, y tocaba en una banda de Austin llamada Knife in the water. La banda es totalmente rock’n’roll, con elementos extraños. ¡También hacemos unas cuantas de las antiguas! Lux e Ivy acaban de vernos en directo en Los Ángeles y les encantó. Nos apetece mucho tocar para el apasionado público español”.

Diego R.J.

http://www.kidcongopowers.com/

Las fechas de esta próxima gira española son:
29·11·2006 Teatro Albeniz (Gijón)
01·12·2006 La Fábrica De Chocolate (Vigo)
04·12·2006 Gruta 77 (Madrid)
05·12·2006 Be Cool (Barcelona)

Posted by on 11/30 at 10:30 PM

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