THE SCIENTISTS, El monstruo de los ochenta ha resucitado.

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Kim Salmon es una de las grandes figuras del garage punk rock’n’roll australiano. Adolescente soñador, creador de una escena, influencia imponderable, persona afable y experimentadora, otra mancha negra como la noche en la historia de los subterráneos del rock’n’roll. Creó The Scientists hace casi treinta años, formó parte de los Beasts of Bourbon y lideró los Surrealists o los Business en lo noventa. Hoy vuelve a nuestro país con su banda primigenia y la formación de 1985 al completo. Un regreso a donde nacen las sombras. Tres únicas fechas en España que los llevaran a Bilbao (13 de abril en el Festival Noise on Tour), Madrid (14 de abril en Gruta’77) y Barcelona (15 de abril en Sidecar) (por Diego R.J.)

En la urbe más remota del planeta, Perth, a 4.000 kilómetros de Sydney, nacieron The Scientists hace casi tres décadas. Aún siendo la mayor ciudad de la costa oeste australiana, la distancia que la separaba de otras solía excluirla de cualquier gira musical que recorriera el país. Algo parecido a lo que ocurría con Seattle en EEUU pero elevado a una potencia mayor, de hecho, Perth acabó siendo llamada la “New Seattle”. Puede que esta sea la razón para que ese lugar haya sido siempre un filón de la música alternativa o con un alto grado de originalidad. Allí se criaron Bon Scott, los hermanos Farris de INXS, The Manikins, Johnny Diesel, varios miembros de los Hoodoo Gurus y, en uno de sus suburbios, Kim Salmon, un adolescente que en 1976 formaría Cheap Nasties, la primera banda de punk rock de la ciudad. Tres décadas después contactamos con él para que nos hable de esta resurrección y de su pasado en el rock’n’roll.
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Antes de nada tengo que preguntarte cuál es la formación de The Scientists que viene en esta próxima visita.
“La formación de 1985 compuesta por mi, Boris Sujdovic, Tony Thewlis y Leanne Chock (ahora Leanne Cowie)”.

Vuestra última visita a España fue en 2004, tras reeditar “Pissed on another planet”, un álbum en el que recogíais vuestras primeras grabaciones, las mejores canciones del “Pink album” y algunos viejos cortes en directo. ¿Cómo te sentiste al volver a escuchar aquellas grabaciones de nuevo?, ¿sigues contento con ellas?, ¿las ves tan cercanas ahora como antes?
“Según me voy haciendo viejo encuentro divertido el ser capaz de volver a repertorios diferentes de las distintas etapas de mi carrera. Pienso que cualquiera entre el público pueda estar asustado porque aquello no me represente en la actualidad, así que puedo interpretar este material sin tener que hacer ejercicios de concienciación”.

¿Hay alguna noticia al respecto de un nuevo disco de The Scientists?
“No creo que eso fuera una buena idea. A todos los de la banda nos han ocurrido demasiadas cosas durante estas dos décadas que no tienen una relación seria con el punto hasta el que el grupo se había desarrollado a través de un cúmulo único de circunstancias. Todavía tengo que escuchar a un grupo que se reúna y produzca algo nuevo con cierta relevancia. El regreso de Gang of Four, “The gift”, es magnífico, pero no deja de ser una revisión de material antiguo. Nosotros mismos tenemos una nueva grabación, un directo del año pasado en el Bush Empire de Shepherd tocando nuestro repertorio de entonces. Siento que funciona extremadamente bien porque no tuvimos opción de ensayar demasiado y confiamos en nuestros propios recuerdos para traernos de vuelta. ¡No hubo ninguna oportunidad para que inadvertidamente añadiéramos algo nuevo al sonido!”.

Si no me equivoco tu último proyecto ha sido Darling Downs, un dúo acústico con el compositor Ron Peno con el que habéis editado “How can I forget this heart of mine” hace dos años. ¿Qué ha motivado este grupo y qué puedes contarnos sobre él?
“Ron y yo nos conocemos desde hace un par de décadas. Después de los conciertos y tras unas copas siempre solía decirme: “tío, tenemos que juntarnos y grabar un álbum de country”. Cuando finalmente se movió a Melbourne hace un par de años le enganché con esa idea, ha ha… Una noche me fui a su piso con una acústica y acabamos con tres canciones adorables que grabó en un casete. Repetimos el proceso todas las semanas hasta que un día produjo la cinta llena de canciones. Había escrito a modo de broma, K&R Darling Downs, como una muy conocida compañía cárnica australiana llamada igual. La K y la R servían para Kim y Ron y la referencia a la compañía venía por una sugerencia suya que decía que éramos un par de jamones cocidos (Ron es un tipo muy hilarante en la vida real). Finalmente pensamos que era mejor coger el nombre de la región (Darling Downs) y no el del matadero. Nos pareció que el sonido de la cinta con los dos en solitario tenía algo que podíamos mostrarle al mundo. Cuando vuelva de esta gira comenzaremos una nueva grabación”.

En los últimos años han sido muchas las bandas legendarias australianas que se han vuelto a unir y salido de gira (New Christs, Celibate Rifles, Radio Birdman, Beasts of Bourbon…) Parece que hoy hay un interés mayor en esos grupos. ¿Cuál crees que es la razón, un tipo de revival, que su estatus de culto se vuelve mayor con el tiempo…?
“Donde yo estoy existe una idea que mantiene que el estatus de esos grupos que fue enorme en Europa durante los últimos años ochenta se redujo durante lo noventa con el advenimiento del grunge de Seattle. Las señales para nosotros estaban en las paredes de los camerinos. Las ojeábamos y nos preguntábamos que era eso de Mudhoney. Después todo se acabó para los australianos, llegó el dance a finales de los noventa y ahora hay una especie de revival”.
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Recuerdo una frase tuya, teníais una misión que era llevar el rock a su esencia primaria y básica. Lo conseguisteis. ¿Cuál es vuestra misión actual?
“Tengo muchas misiones, pero hay una que esta en todas las cosas y es hacer algo en la música solo cuando va a ser divertido e interesante. Desafortunadamente uno no puede decir siempre al comienzo de un proyecto si ese va a ser uno de esos casos o que acabes envuelto en algo que puede que acabé haciendo que te arrastres. Pero normalmente tengo una buena idea y todos mis proyectos del presente son eso: ¡divertidos e interesantes!”.

En vuestro último tour europeo vinisteis acompañados de The Drones, estos chicos van aumentando su éxito a cada nueva visita y mantienen que solo continúan el camino que muchos de vosotros comenzasteis. ¿Qué otras bandas australianas actuales nos recomendarías?
“Witch Hats, The Stabs y Eddy Current Suppression Ring merecen tu más inmediata atención”.

Kim, tú naciste en Perth, ¿cómo era esa remota ciudad en tu juventud y cómo ha cambiado a día de hoy?
“Estaba tan aislada que la idea de poder visitar otra ciudad era como un viaje a la Luna. Todavía está aislada, aunque los billetes de avión son mucho más baratos. Espero llevar a Darling Downs por allí pronto y, todavía más me gustaría visitar a mi familia”.

¿Cómo te llegaron las influencias que te hicieron formar Cheap Nasties en 1976? Fue la primera banda de punk rock de Perth, ¿qué conciertos y discos viste y escuchaste que te engancharan al rock’n’roll?
“En 1975 leí un artículo sobre el CBGB. Estaba lleno de gente con nombres como Richard Hell, Johnny Thunders o Joey Ramone, paseándose con chupas de cuero y zapatillas. La música era con tres acordes y no había solos, descrita como una canción de mínima habilidad, ¡al 9 de volumen y al 10 de pose! Era algo tan diferente a lo que conocía en Perth que caí rendido inmediatamente. Y ya utilizaban la palabra Punk. Así que comencé la búsqueda de ese punk rock. Convencí a mis amigos para formar mi propio grupo de punk al que llamé Cheap Nasties casi antes de que hubiera escuchado nada de punk rock. Cuando el primer disco de Ramones que había encargado poco antes llegó ya les admiraba con anticipación. El momento en que la aguja se posó sobre el primer corte y estalló el “Blitzkrieg Bop” en mis altavoces es uno de los mejores recuerdos de mi vida. Ya conocía a Modern Lovers, Stooges, los Dolls o la Velvet… ¡pero ese momento fue el más dulce de todos!”.
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Después formasté The Exterminators que se convertirían en The Invaders y posteriormente en The Scientists en mayo de 1978. ¿Cómo fue el proceso?
“Me invitaron a tocar con los Exterminators y cambiaron el nombre tan pronto entré. Yo no tenía nada que decir, no me dejaban tocar la guitarra, tenía que ser el cantante para no destacar sobre Roddy, el guitarrista fundador. Entonces perdimos a nuestro batería y entró James Baker de los Split Victims. Solo se unía si yo tocaba la guitarra. Nos aceptaron a James y a mi como líderes y ahí cambiamos nuestro nombre por el de The Scientists”.

La ciudad de Perth no aceptó esa primera encarnación de los Scientists y cuando te trasladaste a Sidney tres años después tu sonido cambió también. Del punk rock de los orígenes a un rock’n’roll más garagero y psicodélico (más cercano a los Cramps). ¿Qué te hizo indagar en esos sonidos, fue algo natural o evolución?
“En la primera formación James era el letrista y yo hacía la música. Muchas veces las letras no encajaban con esos tipos de sonidos. Más tarde, cuando James ya no estaba con nosotros, la tarea de escribir recayó en mí. Ahí intente hacer letras a juego con la música que quería hacer”.

Inusuales pelos largos, mucha pasión y una actitud peligrosa. Lo estabais consiguiendo en Sydney, extendiéndoos por toda Australia como la pólvora y de repente os fuisteis a Londres. ¿Cuál fue el motivo para ello?
“Sencillo. El batería Brett Rixon cogió una rabieta y pidió que cruzáramos el océano o nos dejaría. Estúpidamente le hicimos caso. Lo irónico fue que seis meses después de que nos instaláramos en Londres nos dejó de todas formas”.

En las líneas del libreto de “Blood Red River” se lee esto: “Amábamos la tradición del rock’n’roll pero despreciábamos el tradicionalismo. Odiábamos lo artístico pero pensábamos que lo que hacíamos era arte”. ¿Sigue siendo válida esta sentencia?
“No. ¡Lo que intentaba trasmitir es que esas eran ideas de gente joven que piensa que lo sabe todo! Hace un par de años realice una actuación de sonidos experimentales en una galería de arte, precisamente porque se trataba de hacer algo artístico. Disgustó a los patrocinadores, y mis fans habituales no lo entendieron. Pero el director de la galería y yo pensamos que fue todo un éxito. Todavía admiro la arrogancia ciega del pensamiento juvenil, ¡habitualmente es algo completamente infundado!”.

A los Scientists os gustó pasearos por el lado salvaje. ¿Cuándo dirías que fue la ocasión en que más cerca estuvisteis de caer por el otro lado del filo?
“Probablemente al final, ¡cuando nos caímos por el filo! No lo hicimos de la forma “hey, mira a Jim Morrison, ese tío estaba en el filo” o algo parecido. No, lo nuestro fue algo más parecido a Charles Bukowski, engañados por nuestra propia y sórdida escasez de grandiosidad”.

Vuestro sonido mutó muchísimo entre 1979 y 1987, del punk rock’n’roll con claras influencias del Nueva York de los setenta a un garage pantanoso para acabar en algo más oscuro y experimental. Es este último el súmmum de vuestra evolución y por consiguiente el sonido definitivo de The Scientists?
“El cambio del primero al segundo, más oscuro, llegó tras descubrir a los Cramps, quienes me hicieron recordar lo que amaba de los Ramones y el punk rock en primera instancia. El grupo no consiguió integrarlo satisfactoriamente hasta que no nos movimos a Sydney y me convertí en el letrista. En 1985 atravesamos una fase más parecida a un “comic book”, con canciones como “Atom baby” o “Hell Beach”, así que “Human Juke Box” fueron como un retorno a modo de venganza a lo que los Scientists significaban en realidad para mi”.
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Desde vuestro disco “Blood red river” de 1982, el peso de la influencia que tuvisteis en otros grupos fue mucho mayor que el éxito que cosechasteis. Desde las primeras bandas del punk australiano hasta el grunge americano quedaron en deuda con vosotros. En el documental “Long way to the top” se habla de la influencia que tuvisteis en grupos como Nirvana o Soundgarden y comenta algo sobre que tú ya usabas la palabra “grunge” a mediados de los 80.
““Grunge” era solo una palabra para describir un elemento que queríamos tener en nuestro sonido más que una etiqueta para una subcultura. Fueron los realizadores del documental quienes quisieron crear la conexión entre Seattle y los Scientists y usaron lo poco que les di para que pareciera que había dicho que yo inventé el grunge. ¡Ojalá lo hubiera dicho! ¡Hoy en día eso habría atraído las narices de la gente, ha, ha…!

Son muchos los nombres con los que has trabajado a lo largo de todos estos años, imposible enumerarlos, pero ¿a quiénes destacarías como los que más han podido marcarte?
“Todos me han influenciado para bien o para mal. Pero las cosas más importantes que he aprendido en mi vida, ¡las he comprendido por mi mismo!”.

No puedo acabar sin preguntarte por los años con Kim Salmon & the Surrealists, la segunda encarnación de The Beasts of Bourbon o Kim Salmon & Th Bussiness. ¿Cuáles han sido las cosas más importantes con las que esas bandas han contribuido a tu carrera musical y personal?
“Lo más importante que me han aportado esos grupos fue tener algo de trabajo hay fuera para poder: A; ganar algo de dinero, y B; más importante, ser algo a lo que la gente puede responder de la manera que elijan. Eso es un privilegio. Es arte, en otras palabras”.

[url=http://www.myspace.com/kimsalmon]http://www.myspace.com/kimsalmon[/url]
http://en.wikipedia.org/wiki/The_Scientists

Posted by on 04/10 at 10:29 PM

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